El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


sábado, 30 de junio de 2007

la liberalizacion de las costumbres

Todos las transformaciones culturales tuvieron su recipiente en un cambio en los paradigmas políticos y sociales que desde comienzos de los años 70 habían ido precipitando una liberalización de las costumbres en aquellos sectores mejor posicionados culturalmente. La intelectualidad y la burguesía progresista [la progresía] fueron en ese momento el máximo detentor de las nuevas actitudes. Su mayor incidencia en una población masiva se generaliza cuando la transición ya ha iniciado su proceso hacia la democracia, pero la determinación concreta de la causa y el efecto se hace difícil de definir en la medida en que el feedback constante entre cultura, política y sociedad funciona como uno de los motores del propio cambio social.

Mientras otros países habían completado su proceso de liberalización ya a mediados de los años 60, España tuvo que esperar hasta que el ciclo de asentamiento democrático había sido culminado al menos en su segunda fase, hasta la llegada al poder del PSOE en 1982. La generación adolescente que había dado el paso de la dictadura a la democracia se mostraría como el receptor de base de una nueva liberalización en las costumbres, lo que repercutiría sobre una nueva percepción social sobre el sexo, la relaciones interpersonales, la política o los hechos culturales. Podría mantenerse la tesis de que esas transformaciones en la moral y las costumbres tuvieron una incidencia directa en la reconstrucción del campo cultural y, correlativamente, en el contexto de la movida madrileña.



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(Bel Carrasco, Los adolescentes españoles: ¿hacia la liberalización sexual?, Triunfo, nº 785, 11-2-1978)

La revista Triunfo publicó en 1978 los resultados de la primera encuesta realizada en España en relación al sexo en la población juvenil. En ella se vislumbra una nueva expresividad hacia ciertos tabús, una ampliación del conocimiento sexual y la toleracia hacia aspectos que habían permanecido ocultos bajo la moral del nacional-catolicismo y el régimen de Franco. Una nueva forma de asumir la liberalización de las costumbres que podría acotarse bajo la singladura de un aprendizaje de la libertad.

[Nota > Este monográfico intenta indagar no sólo en los aspectos musicales que pueden incluirse en el contexto de la nueva ola o la movida madrileña. La intención ha sido desde el principio abarcar otras facetas del campo cultural y sus tramas más o menos consolidadas. Incluso hablaremos de otras tramas que nada tienen que ver con la movida y su ámbito de influencia, como el fenómeno fans o el cine del destape. De lo que no cabe duda es de que sería imposible comprender toda aquella fenomenología sin atender cómo se fueron produciendo los cambios sociales. Por ello también he querido incorporar documentación relevante de todo tipo, desde portadas de discos a articulos de la época y toda una iconografía que ilustra el espíritu del instante, los acontecimientos]

viernes, 29 de junio de 2007

detritus y posmodernidad, materiales para una reubicacion de la movida


[El Hortelano, Las cuatro estaciones, 1978]

Cada época va acumulando criterios, argumentos y disquisiciones para su propia descripción a tiempo real, es decir, en el mismo instante en que los hechos se van sucediendo. La historia reordena ese material y lo hace legible, pero en el transcurso de su lectura muchas cosas perecen ante su propio desfase. El historiador o el sociólogo suelen deshechar ese material por intrascendente. Sin embargo, los detritus documentales que se generan a uno y otro lado de los grandes acontecimientos también nos dan la medida del espíritu de una época. Los años 80, junto a sus grandes momentos y los nombres propios que propiciaron todo un cambio en los medios culturales, produjeron también el desparrame de los acontecimientos y, en consecuencia, todo un elenco de material de deshecho que con el transcurrir del tiempo se hace igual de imprescidible para la comprensión de lo social. El comic, la música, la moda, la pintura, cualquier ámbito de producción cultural, dio en los 80 multitud de ocasiones para que todo un lustro se fuera al traste o pasara directamente a las vitrinas de los museos. Es el momento en que la salida de la dictadura por la vía de una éxpresión artística tendente a la euforia hace posible un proceso de reconstrucción del campo cultural y del arte, creando nuevos espacios de interrelación y una mayor simbiosis entre las instituciones y aquellos otros espacios que se habían situado hasta ese instante en la periferia del campo, la marginalidad o el anonimato.

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La movida madrileña es un fenómeno que se diluye como hecho sociológico e histórico si no se tiene en cuenta la amplitud del contexto en que aparece y todas las tramas culturales que fueron apareciendo a la vez que la transición hacia la democracia iba clarificando el nuevo discurso social. La revista La Luna de Madrid, a la vez que hoy ya puede considerarse un verdadero archivo de detritus y materiales de valor incalculable, apareció justo en el momento en que algunas de esas tramas iban a organizarse bajo el emblema de la posmodernidad. La Luna acapara ese discurso para sorpresa de los intelectuales consolidados, pero en la propia línea editorial y de contenidos del magazine ya está el fondo de aquella premisa expuesta a lo largo de este monográfico según la cual la validación de una época también ha de hacer uso de esos materiales que en dos minutos ya los veríamos en un cementerio de automóviles.

El nº 2 de la revista, fechado en diciembre de 1983, inicia sus páginas con algunos artículos recogidos bajo el título Caos y desorden: todo el año será carnaval, textos escritos por Eduardo Haro Ibars, Javier Sádaba, José Tono Martínez, Vicente Molina Foix y Llorenç Barber. Ejemplo perfecto en el que detritus y plusvalías culturales intentan reorganizar el maremagnum de todas las tramas que han ido saliendo a superficie desde los años de la transición democrática. El hecho posmoderno se coloca como síntoma y el fragmento alcanza status de totalidad inabarcable. Javier Sádaba, en su artículo La descaotización del caos, lo explica en los siguientes téminos:

"El mundo posmoderno se nos aparece como un mundo desmoronado. Algo que era sólido, castillos con muchas puertas y ventanas, se han convertido en pantanos o laberintos. Caminos enrevesados, promesas ilusorias, desorientación, desasosiego, malestar y vulgaridad son el rostro del caos posmoderno. A la posmodernidad parece no quedarle ya ni una vuelta a pasados mejores, a pequeños paraísos perdidos. Tiene una clara conciencia de que para nada vale la conciencia clara. Quizás le quede solo la nostalgia. El resto rezuma caos. ¿Cómo salir de ahí?. O, ¿cómo disolver ese corroído corazón de caos? Solo se me ocurren estas palabras de Becker: Al perder la capacidad de asombro era inevitable que el bien y el mal se convirtieran en un asunto de cálculo técnico. Dicho en palabras admirativas: bienaventurados los que recobren la capacidad de mirar no sólo al cómo sino al qué. A ellos les está dado vivir, a gusto, en el caos primordial: y sí noche y día" [La Luna de Madrid, nº 2, diciembre 1983, p. 7]. Así va surgiendo toda una fenomenología que subsiste entre la perpetua caída al vacío y la voluntad de aclarar el signo de los tiempos. La Luna de Madrid jugaría a esa paradoja en la misma proporción en que las tramas culturales afines a la movida madrileña promulgarían cierta reverencia ante la sensación posmoderna de calcular el valor como un efecto puramente medíático, pero lo que iba a suceder en 1985-1986 es que ese vacío tenía un tope.


[Documento. Llorenç Barber, Luna y posmodernidad, La Luna de Madrid, nº 2, diciembre 1983, p. 9]

jueves, 28 de junio de 2007

daniel torres, sento, montesol, micharmut, gallardo y ramon de españa, colaboradores de la revista cairo

Si por algo se caracterizó la revista Cairo es por mantener a lo largo de su existencia una política editorial coherente con respecto a sus parámetros estéticos predominantes. Con Cairo, la línea clara experimentaría un cambio cualitativo respecto a clásicos europeos como Hergé o Edgar P. Jacobs. Yves Chaland, Vittorio Giardino y Jacques Tardi son tres ejemplos bien distintos de esa evolución. El comic español contribuyó igualmente al esclarecimiento de otras variantes de la línea clara, ya por la vía del realismo o la distorsión. Algunos dibujantes, Daniel Torres, Sento, Montesol, Micharmut y Gallardo, colaboraron en sus páginas de manera casi ininterrumpida, creando las bases estilísticas de la revista. Ramón de España tuvo una presencia esencial como periodista, cronista de cosas varias y guionista de Sento y Montesol. De todos ellos traemos a la palestra algunas entrevistas extraídas de Cairo, documentos que indagan en las propias características del comic español en los años 80.



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Daniel Torres [nº 19, septiembre 1983], Sento [nº 22, marzo 1984],
Montesol [nº 16, mayo 1983], Micharmut [nº 23, abril 1984], Gallardo [nº 24, mayo 1984] y Ramón de España [nº 25, junio 1984]

miércoles, 27 de junio de 2007

aproximaciones al tecno pop (I)


Reportaje escrito por Ramón de España para la revista Cairo, nº 4, abril 1982

La aparicion del tecno-pop en Inglaterra a finales de los 70 y sus posteriores versiones matizadas por el esteticismo de los nuevos románticos sitúa sus modelos musicales en la mezcolanza de las corrientes electrónicas que el grupo alemán Kraftwerk había iniciado en alemania a principios de los 70 y los estilos que habían ido apareciendo con el glam y el punk. Ultravox y The Human League, grupos aparecidos a finales de esa década, realizan el tránsito de un modelo inspirado en el punk y la nueva ola anglosajona a las sonoridades electrónicas, además de considerarse formaciones seminales que, tras separaciones varias y diferentes cambios de estilo, dieron lugar a otros grupos de igual trascendencia en la evolución del pop electrónico inglés.

Visage, Heaven 17, Soft Cell, Orchestral Manoeuvres in the Dark, Duran Duran, Depeche Mode, Yazoo, etc., seguirán la senda iniciada por Ultravox y The Human League (primera época, entre 1977-1980), aportando matices musicales de muy diversa índole. Sin embargo, la etiqueta tecno-pop para agrupar a tales bandas en un movimiento homogéneo resulta algo falsa si se tiene en cuenta que cada una de ellas se alimentó de estímulos musicales muy distintos. Mientras Soft Cell recupera las bases del soul de los años 60, Heaven 17 y Yazoo se centrarían en la reinterpretación del funky y la música bailable. The Human League pasará por diversas etapas, de la canción experimental [1978-1980, el mejor periodo del grupo] a la suavización de los sonidos electrónicos a través de unas melodías más comerciales. Ultravox sufrirá un proceso parecido, pero cuando ellos ya han completado su fase más creativa [1980-1982], Depeche Mode inicia una reconversión de la sonoridad electrónica con su LP Speak and Spell [1981]. Orchestral Maneuvres in the Dark fijará sus intenciones en una melodía asequible y John Foxx desarrollará toda una poética que lo llevará de un lado a otro hasta culminar en uno de los mejores albums de la época, The Garden [1981]. The Buggles, Talk Talk, Eurythmics, Thompson Twins o Simple Minds son otras bandas que integraron, en el pop de la primera mitad de los 80, los matices de unos arreglos de sintetizador más digeribles. Devo haría lo propio desde la latitud norteamericana, al igual que Alan Vega, inmerso en el underground de Nueva York, haría una reinterpretación del rock clásico a base de introducir elementos electrónicos a la base de sus canciones.

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El pop electrónico anglosajón tuvo en España una repercusión considerable al incorporarse el sintetizador al pop autóctono, pero sus resultados se harían más visibles en algunos grupos que intentaron llevar el sonido hasta sus ultimas consecuencias a través de la recepción del fenómeno de los nuevos romáticos. Luna, Azul y Negro, Glamour, Estación Victoria, Video, Farenheit 451, Tino Casal, Mecano y otros tantos fueron la respuesta al éxito que el tecno-pop estaba experimentando en las Islas Británicas. El caso de Aviador Dro, Esplendor Geométrico, Los Iniciados y Oviformia suponen un caso peculiar, pues su imaginería y referencias serían otras. Lo que cabe señalar al hilo de la masividad que alcanzaron los estilos de la música electrónica en los años 80 es que, a pesar de la disparidad de tendencias, las confluencias generaron una corriente de comercialización inusitada en relación al tipo de música que se esta produciendo en ese momento, más implicada en un pop-rock génerico. La movida madrileña, siguiendo nuestra tesis de que tan solo puede rastrearse desde un contexto más general o, en el peor de los casos, como etiqueta institucional aplicada a algunos grupúsculos artísticos publicitados desde diferentes canales más o menos oficiales, tendría en la música electrónica una trama en la que se evidenciaba un reciclaje de la experimentación pop volcada a la comercialización de sus resultados.

martes, 26 de junio de 2007

may en la sala rock-ola


Miguel Trillo, May en la sala Rock-Ola, 1982



Paraiso > Carolina (Y al final) | EP. Makoki (1983)
Alaska y los Pegamoides > Horror en el hipermercado (1980)
Alaska y Dinarama > Perlas ensangrentadas | LP. Canciones profanas (1983)
Betty Troupe > Ms20 | Maxi El vinilo (1983)
La Union > Lobo-Hombre en Paris | LP. Mil siluetas (1984)
Betty Troupe > El Vinilo | LP. Nuevos héroes (1984)
Charol > Sin dinero | Sng Sin dinero (1980)
Los secretos > ojos de perdida | LP. Algo mas (1983)
Los Modelos > gafas negras (1983, cancion de 1981, maqueta)

[Nota > En un primer momento la idea para este monográfico sobre la movida madrileña era ir subiendo, al mismo tiempo que se iban acumulando argumentos, anotaciones y premisas, las diversas discografías del movimiento, singles, EPs y algunos LPs imprescindibles. De momento, hemos descartado esta idea prefiriendo reunir breves antologías en la sección Playlist y centrar el monográfico en el texto y la iconografía de la época. No obstante, quisiera remitiros a un blog que está llevando a cabo una magnífica labor en la recuperación de vinilos pertenecientes a ese periodo. La nueva ola española de los 80 es un blog dedicado a poner a disposición del auditorio vinilos y rarezas, discos perdidos y nombres ya sabidos, pero sobre todo ofrece una arqueología musical de un periodo fundamental para comprender la música pop-rock de los últimos treinta años]

domingo, 24 de junio de 2007

daniel torres, la linea clara



Daniel Torres podría enmarcarse entre aquellos dibujantes españoles que, a principios de los años 80, resituaron el esteticismo de la línea clara, quizás uno de los intentos más logrados en España de crear una novela gráfica a la altura de sus referentes norteamericanos y franceses. Opium y Triton, albums editados por entregas en la revista Cairo en 1982, ofrecen otra posibilidad a la figuración que estaban practicando ilustradores y dibujantes como Ceesepe, Fernando Vicente o Micharmut, así como una alternativa al tebeo próximo al underground. Desde mediados de los 70, un crisol de tendencias contrapuestas van originado una depuración de las formas dominantes. En 1979 el tebeo underground se recicla a través de la revista El Víbora, máximo exponente de la línea chunga capitalizada por autores como Gallardo y Max. En el lado opuesto, la línea clara iría adquiriendo mayor fuerza con la publicación de la revista Cairo a partir de 1981.

Ambas revistas, sin pertenecer de lleno a la denominada movida madrileña, ocupan un lugar de privilegio en las interrelaciones que se están produciendo en ese trozo del campo cultural identificado con los estilos musicales y artísticos emergentes y las diferentes tramas desarrolladas en su interior. La movida madrileña no sería más que una denominación publicitaria, difusa desde el punto de vista sociológico, dentro de ese campo concreto. Así, muchas revistas que sin duda podrían quedar excluidas de esa denominación puramente institucional cumplieron un papel de importancia en la evolución del campo. La revista Cairo representó una tendencia dentro del comic español que dificilmente hubiera persistido sin su existencia [la línea clara], de la misma manera que las diversas modalidades del comic underground no hubieran encontrado un canal apropiado de comercialización y expansión sin la publicación de El Víbora o Bésame Mucho [la línea chunga].

Daniel Torres aparece precisamente en este contexto, en el momento en que la recuperación de la línea clara llevada a cabo por Cairo empieza a ser asimilada por algunos dibujantes que se mostrarán con el tiempo como piezas fundamentales en el desarrollo del comic español. Los albums publicados en 1982 por Torres, Opium y Triton, son un ejemplo, además, de innovación narrativa alejada de la tradicional infantilización del tebeo, con una clara influencia de los aspectos visuales del retrofuturismo y la yuxtaposición del pasado y un futuro imaginado.

Web de Daniel Torres.

miércoles, 20 de junio de 2007

la edad de oro, ilusión y descripción de una época


[Algunos miembros de Kaka de Luxe en la primera emisión de La Edad de Oro, 1985: Alaska, Carlos Berlanga, Nacho Canut, Enrique sierra, Manolo Campoamor, Fernando Márquez]

Si la revista La Luna de Madrid intentó sintetizar el discurso sobre la posmodernidad que se estaba fraguando ante la emergencia de los nuevos estilos artísticos de principios de los años 80, el programa de TVE La Edad de Oro funcionó como mediador entre las transformaciones culturales que se habían extendido desde el espacio público y un discurso que sintonizaba con las ansias de internacionalizar esa sensación de euforia productiva generada por la movida madrileña e instaurar un referente cosmopolita que englobara tanto a la nueva ola como a todas aquellas tendencias colaterales, es decir, Madrid como capital cultural. Supondría, al mismo tiempo, el reflejo de toda una fenomenología operativa durante un periodo caracterizado por las continuas transformaciones en cualquier estrato de la vida cotidiana. Reflejo en su doble consideración, como pauta descriptiva y como ilusión de una generación.

Paloma Chamorro, directora y presentadora del programa durante sus años de emisión, de mayo de 1983 a abril de 1985, define su formato televisivo a partir de dos constantes que ya estaban presentes en el entorno cultural de finales de los 70; por una parte, la crisis de las vanguardias y el regreso a la pintura y la figuración; por otro, la medida interdisciplinar de las artes y los continuos intercambios entre distintos ámbitos de la cultura y la música. Todo ello se concretará en la voluntad de difundir una idea modernizadora del cambio cultural en España. No de otro modo, la periodista recupera para el primer programa la arqueología más inmediata de ese cambio al reunir de nuevo a los componentes de Kaka de Luxe, formación musical desaparecida en 1978 con un solo EP en el mercado. Curiosamente, en la entrevista posterior al miniconcierto todos sus miembros negarían la trascendencia de Kaka de Luxe como detonante de ese cambio de enfoque, sin embargo Paloma Chamorro recurrirá a uno de los cronistas y críticos musicales más influyentes de la época, Jesus Ordovás, para argumentar el discurso contrario y acotar una línea divisoria entre la época anterior a Kaka de Luxe y su posterior influencia en la nueva ola. Toda una declaración de intenciones si se tiene en cuenta que la pauta del programa al concretar sus temas ya partía de unos referentes culturales determinados que pasaban por el underground, tanto en su línea transgresora como en su variante más comercial.

La Edad de Oro iba a delinear, al menos en la teoría, los moldes culturales que permitirían levantar un puente entre las corrientes artístico-musicales europeas y norteamericanas y la incipiente movilización de los productos culturales autóctonos, un internacionalismo que se vio frustrado no sólo con el fin de la emisión del programa en 1985, sino con la evaporación de todo el tinglado por esas mismas fechas cuando la propia institucionalización de la movida termina por comercializar el concepto hasta límites insospechados, llevándolo a un callejón sin salida de difícil resolución. En 1985 coincidirán diferentes sucesos que harán que esa frustración sea aún mayor. Podría decirse que, aún cuando la movida madrileña nace prácticamente bajo el amparo de las instituciones, a mediados de los 80 algo ha terminado como si sólo hubiera ocupado dos minutos en un sueño colectivo.

lunes, 18 de junio de 2007

peluquería


Ouka Lele, El beso, 1980 | Ouka Lele, Pescadillas [de la serie Peluquería, 1979]



Alaska y los Pegamoides > El hospital | LP. Alaska y los Pegamoides [1982]
Pistones > Metadona | EP. Voces [1982]
Esqueletos > Radio 222 | Sng. [1983]
Alaska y los Pegamoides > Llegando Hasta El Final | LP. Grandes éxitos [1982]
Derribos Arias > Tupés en crecimiento | Sng. A fluor [1982]
Aviador Dro > Telepatia | Maxi. Programa en espiral [1982]
Aviador Dro > Varsovia en llamas | Maxi. Nuclear sí [1982]
Almodovar & McNamara > Voy a Ser Mama | LP Como esta el servicio...de señoras [1983]
Pistones > Los Ramones | Maqueta [1981]
Los Bólidos > Ráfagas | EP. Ráfagas [1980]
Gabinete Caligari > Un día en Texas | LP. Que dios reparta suerte [1983]
Aviador Dro > La persecucion | Maxi. Programa en espiral [1982]

domingo, 17 de junio de 2007

maremagnum grafico 1984


1. Mique Beltran, Max, Marti + 2. Reportaje en la revista Cairo, nº 23, abril 1984

En 1984 la situación del comic en España ha mejorado ostensiblemente, creando medios difusores y canales de comercialización por los cuales los dibujantes pueden dar salida a sus trabajos. No sólo las revistas especializadas [El Víbora, Metal Hurlant, Makoki, Besame Mucho, El Cairo, Madriz, Totem, etc] ofrecen cobertura a los nuevos dibujantes. Incluso las revistas de corte cultural no expresamente dedicadas a ello reservan páginas a la historieta. Pero el hecho más sobresaliente ante esta tendencia se da en la interrelación entre la ilustración y el cómic y su influencia en una nueva generación de pintores. Quizás habría que buscar sus referentes inmediatos en la aparición a principios de los 70 de la nueva figuración representada por pintores como Luis Gordillo, Guillermo Pérez Villata, Chema Cobo, Manolo Quejido o Carlos Alcolea; también en las variantes underground del dibujante Nazario, las cuales fueron derivando del cómic a la ilustración. A partir de esa interrelación, tanto el comic como la ilustración conquistaron espacios de influencia que repercutirían sobre otras disciplinas como la moda y la música. Así, en 1984 la Caixa monta la exposición 1984 x 20: un maremagnum gráfico, bajo el comisariado de Josep Solá, en la que se recoge el trabajo de dibujantes de procedencia y estilos diversos, toda una iconografía de los años 80.

En la exposición aparecen dibujantes como Montxo Algora, América Sánchez, Mique Beltrán, Calonge, Ceesepe, Guillermo Cifre, Gallardo, Greus, Carmelo Hernando, Mariscal, Marti, Max, Micharmut, Montesol, Nazario, Paris, Roger, Daniel Torres o Sento.

rockola, espacios de transgresión, espacios de ocio



La heterogeneidad ideológica y estética de la nueva ola y, correlativamente, la inexistencia de unos parámetros estables que aglutinen el movedizo fenómeno de la movida madrileña, encontraron su punto de anclaje generacional en la construcción de nuevos espacios para el ocio dirigidos sobre todo al ámbito musical, pero también en el intento de objetivarlo en el papel impreso de aquellas revistas que se hicieron eco de cualquier manifestación artística [La Luna, Dezine, Madrid me Mata] y en las paredes de algunas galerías que ampararon el trabajo de valores emergentes [Buades, Moriarty]

La música pop, el nuevo papel del diseño y la canalización de la expresión cultural juvenil a través de la apertura de esos espacios de ocio fueron detonantes esenciales de la definitiva eclosión de la movida madrileña en la primera mitad de los 80, en un contexto desideologizado que había tomado la vía del hedonismo como pauta cultural. En torno a esta idea se generaría un concepto de ciudad moderna que aspiraba a ostentar aires cosmopolitas y una deshinbida relación con el espacio urbano. La música, siendo la manifestación más directa y espontánea del fenómeno, generaría toda una industria cultural, bares, salas de conciertos y discográficas independientes, que incidiría sobre el desarrollo de la vida nocturna de la ciudad y su vinculación con la evolución artística del movimiento. Se puede rastrear esa fenomenología en los ilustradores de la época, en el arte, en las letras de las canciones, pero aquellos recintos para el ocio contribuyeron a crear otra iconografía, la que sintonizaba las nuevas corrientes musicales del pop-rock internacional con la realidad de los grupos españoles, ademas de permitir una mayor apertura de las interrelaciones sociales como experiencia nocturna.

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Bares como el Pentagrama [inaugurado en 1976] y La Vía Láctea [1979], y salas de concierto como El Sol, El Jardín, Carolina, el Teatro Martín, la Escuela de Caminos y Rockola, no sólo dieron salida a multitud de grupos recien estrenados en los primeros años de esa década, permitieron ampliar el bagaje cultural de la juventud [hasta ese momento bastante escueto] en relación al conocimiento mutuo y la realidad musical internacional. Esa función se vio cumplida a diferentes niveles institucionales, desde novedosos programas de televisión hasta la edición de revistas que sintonizaban con los fenómenos culturales del momento o concursos de rock patrocinados por el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid. Pero fue la música en directo y la vivencia nocturna de esa realidad la que provocaría un efecto difusor de carácter espontáneo mediante redes de relación. En este sentido destaca la sala Rockola, auténtico emblema de la movida madrileña. Aparecida como una extensión de la sala Marquee, en 1980, hizo posible que la cultura del rock emergente consiguiera cierto grado de profesionalización a través de una infraestructura organizada, pero, lo que es más importante, construyó un espacio sociocultural común en el que las diversas tribus urbanas, rockers, mods, punkies, nuevos románticos o tecnos, podían convivir entorno a un concepto de cultura que generacionalmente ya los vinculaba. Su actividad se prolongaría durante cinco años, cerrando sus puertas en 1985 tras un altercado entre punks y rockers, casi en un momento en que la movida madrileña ya había agotado todas sus existencias y su definición empezó a ser negada por muchos de sus protagonistas.




Web del Pentagrama.
Web de la sala Marquee-Rockola.

viernes, 15 de junio de 2007

sissi, el diseño en las portadas de discos (IV)


Sissi, 1979. Sin duda una de las portadas más logradas de la movida madrileña, con diseño de Juan O. Gatti y fotografía de Javier Vallhonrat.

el diseño en las portadas de discos (III)



Radio Futura, sng 1982 | Zombies, sng 1980 | Tequila, LP. 1979 | Los Elegantes, sng 1980 | Los Burros, sng 1983 | Paraiso, EP. 1983 | Los Nikis, sng 1982 | Alaska y los Pegamoides, sng 1981 | Alaska y Dinarama, sng 1985 | Gabinete Caligari, sng 1983

 
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