sábado, 30 de junio de 2007

la liberalizacion de las costumbres

Todos las transformaciones culturales tuvieron su recipiente en un cambio en los paradigmas políticos y sociales que desde comienzos de los años 70 habían ido precipitando una liberalización de las costumbres en aquellos sectores mejor posicionados culturalmente. La intelectualidad y la burguesía progresista [la progresía] fueron en ese momento el máximo detentor de las nuevas actitudes. Su mayor incidencia en una población masiva se generaliza cuando la transición ya ha iniciado su proceso hacia la democracia, pero la determinación concreta de la causa y el efecto se hace difícil de definir en la medida en que el feedback constante entre cultura, política y sociedad funciona como uno de los motores del propio cambio social.

Mientras otros países habían completado su proceso de liberalización ya a mediados de los años 60, España tuvo que esperar hasta que el ciclo de asentamiento democrático había sido culminado al menos en su segunda fase, hasta la llegada al poder del PSOE en 1982. La generación adolescente que había dado el paso de la dictadura a la democracia se mostraría como el receptor de base de una nueva liberalización en las costumbres, lo que repercutiría sobre una nueva percepción social sobre el sexo, la relaciones interpersonales, la política o los hechos culturales. Podría mantenerse la tesis de que esas transformaciones en la moral y las costumbres tuvieron una incidencia directa en la reconstrucción del campo cultural y, correlativamente, en el contexto de la movida madrileña.



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[Bel Carrasco, Los adolescentes españoles: ¿hacia la liberalización sexual?, Triunfo, nº 785, 11-2-1978]

La revista Triunfo publicó en 1978 los resultados de la primera encuesta realizada en España en relación al sexo en la población juvenil. En ella se vislumbra una nueva expresividad hacia ciertos tabús, una ampliación del conocimiento sexual y la toleracia hacia aspectos que habían permanecido ocultos bajo la moral del nacional-catolicismo y el régimen de Franco. Una nueva forma de asumir la liberalización de las costumbres que podría acotarse bajo la singladura de un aprendizaje de la libertad.

[Nota > Este monográfico intenta indagar no sólo en los aspectos musicales que pueden incluirse en el contexto de la nueva ola o la movida madrileña. La intención ha sido desde el principio abarcar otras facetas del campo cultural y sus tramas más o menos consolidadas. Incluso hablaremos de otras tramas que nada tienen que ver con la movida y su ámbito de influencia, como el fenómeno fans o el cine del destape. De lo que no cabe duda es de que sería imposible comprender toda aquella fenomenología sin atender cómo se fueron produciendo los cambios sociales. Por ello también he querido incorporar documentación relevante de todo tipo, desde portadas de discos a articulos de la época y toda una iconografía que ilustra el espíritu del instante, los acontecimientos]

viernes, 29 de junio de 2007

detritus y posmodernidad, materiales para una reubicacion de la movida


[El Hortelano, Las cuatro estaciones, 1978]

Cada época va acumulando criterios, argumentos y disquisiciones para su propia descripción a tiempo real, es decir, en el mismo instante en que los hechos se van sucediendo. La historia reordena ese material y lo hace legible, pero en el transcurso de su lectura muchas cosas perecen ante su propio desfase. El historiador o el sociólogo suelen deshechar ese material por intrascendente. Sin embargo, los detritus documentales que se generan a uno y otro lado de los grandes acontecimientos también nos dan la medida del espíritu de una época. Los años 80, junto a sus grandes momentos y los nombres propios que propiciaron todo un cambio en los medios culturales, produjeron también el desparrame de los acontecimientos y, en consecuencia, todo un elenco de material de deshecho que con el transcurrir del tiempo se hace igual de imprescidible para la comprensión de lo social. El comic, la música, la moda, la pintura, cualquier ámbito de producción cultural, dio en los 80 multitud de ocasiones para que todo un lustro se fuera al traste o pasara directamente a las vitrinas de los museos. Es el momento en que la salida de la dictadura por la vía de una éxpresión artística tendente a la euforia hace posible un proceso de reconstrucción del campo cultural y del arte, creando nuevos espacios de interrelación y una mayor simbiosis entre las instituciones y aquellos otros espacios que se habían situado hasta ese instante en la periferia del campo, la marginalidad o el anonimato.

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La movida madrileña es un fenómeno que se diluye como hecho sociológico e histórico si no se tiene en cuenta la amplitud del contexto en que aparece y todas las tramas culturales que fueron apareciendo a la vez que la transición hacia la democracia iba clarificando el nuevo discurso social. La revista La Luna de Madrid, a la vez que hoy ya puede considerarse un verdadero archivo de detritus y materiales de valor incalculable, apareció justo en el momento en que algunas de esas tramas iban a organizarse bajo el emblema de la posmodernidad. La Luna acapara ese discurso para sorpresa de los intelectuales consolidados, pero en la propia línea editorial y de contenidos del magazine ya está el fondo de aquella premisa expuesta a lo largo de este monográfico según la cual la validación de una época también ha de hacer uso de esos materiales que en dos minutos ya los veríamos en un cementerio de automóviles.

El nº 2 de la revista, fechado en diciembre de 1983, inicia sus páginas con algunos artículos recogidos bajo el título Caos y desorden: todo el año será carnaval, textos escritos por Eduardo Haro Ibars, Javier Sádaba, José Tono Martínez, Vicente Molina Foix y Llorenç Barber. Ejemplo perfecto en el que detritus y plusvalías culturales intentan reorganizar el maremagnum de todas las tramas que han ido saliendo a superficie desde los años de la transición democrática. El hecho posmoderno se coloca como síntoma y el fragmento alcanza status de totalidad inabarcable. Javier Sádaba, en su artículo La descaotización del caos, lo explica en los siguientes téminos:

"El mundo posmoderno se nos aparece como un mundo desmoronado. Algo que era sólido, castillos con muchas puertas y ventanas, se han convertido en pantanos o laberintos. Caminos enrevesados, promesas ilusorias, desorientación, desasosiego, malestar y vulgaridad son el rostro del caos posmoderno. A la posmodernidad parece no quedarle ya ni una vuelta a pasados mejores, a pequeños paraísos perdidos. Tiene una clara conciencia de que para nada vale la conciencia clara. Quizás le quede solo la nostalgia. El resto rezuma caos. ¿Cómo salir de ahí?. O, ¿cómo disolver ese corroído corazón de caos? Solo se me ocurren estas palabras de Becker: Al perder la capacidad de asombro era inevitable que el bien y el mal se convirtieran en un asunto de cálculo técnico. Dicho en palabras admirativas: bienaventurados los que recobren la capacidad de mirar no sólo al cómo sino al qué. A ellos les está dado vivir, a gusto, en el caos primordial: y sí noche y día" [La Luna de Madrid, nº 2, diciembre 1983, p. 7]. Así va surgiendo toda una fenomenología que subsiste entre la perpetua caída al vacío y la voluntad de aclarar el signo de los tiempos. La Luna de Madrid jugaría a esa paradoja en la misma proporción en que las tramas culturales afines a la movida madrileña promulgarían cierta reverencia ante la sensación posmoderna de calcular el valor como un efecto puramente medíático, pero lo que iba a suceder en 1985-1986 es que ese vacío tenía un tope.


[Documento. Llorenç Barber, Luna y posmodernidad, La Luna de Madrid, nº 2, diciembre 1983, p. 9]

jueves, 28 de junio de 2007

daniel torres, sento, montesol, micharmut, gallardo y ramon de españa, colaboradores de la revista cairo

Si por algo se caracterizó la revista Cairo es por mantener a lo largo de su existencia una política editorial coherente con respecto a sus parámetros estéticos predominantes. Con Cairo, la línea clara experimentaría un cambio cualitativo respecto a clásicos europeos como Hergé o Edgar P. Jacobs. Yves Chaland, Vittorio Giardino y Jacques Tardi son tres ejemplos bien distintos de esa evolución. El comic español contribuyó igualmente al esclarecimiento de otras variantes de la línea clara, ya por la vía del realismo o la distorsión. Algunos dibujantes, Daniel Torres, Sento, Montesol, Micharmut y Gallardo, colaboraron en sus páginas de manera casi ininterrumpida, creando las bases estilísticas de la revista. Ramón de España tuvo una presencia esencial como periodista, cronista de cosas varias y guionista de Sento y Montesol. De todos ellos traemos a la palestra algunas entrevistas extraídas de Cairo, documentos que indagan en las propias características del comic español en los años 80.



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Daniel Torres [nº 19, septiembre 1983], Sento [nº 22, marzo 1984],
Montesol [nº 16, mayo 1983], Micharmut [nº 23, abril 1984], Gallardo [nº 24, mayo 1984] y Ramón de España [nº 25, junio 1984]

miércoles, 27 de junio de 2007

aproximaciones al tecno pop (I)


[Reportaje escrito por Ramón de España para la revista Cairo, nº 4, abril 1982]

La aparicion del tecno-pop en Inglaterra a finales de los 70 y sus posteriores versiones matizadas por el esteticismo de los nuevos románticos sitúa sus modelos musicales en la mezcolanza de las corrientes electrónicas que el grupo alemán Kraftwerk había iniciado en alemania a principios de los 70 y los estilos que habían ido apareciendo con el glam y el punk. Ultravox y The Human League, grupos aparecidos a finales de esa década, realizan el tránsito de un modelo inspirado en el punk y la nueva ola anglosajona a las sonoridades electrónicas, además de considerarse formaciones seminales que, tras separaciones varias y diferentes cambios de estilo, dieron lugar a otros grupos de igual trascendencia en la evolución del pop electrónico inglés.

Visage, Heaven 17, Soft Cell, Orchestral Manoeuvres in the Dark, Duran Duran, Depeche Mode, Yazoo, etc., seguirán la senda iniciada por Ultravox y The Human League (primera época, entre 1977-1980), aportando matices musicales de muy diversa índole. Sin embargo, la etiqueta tecno-pop para agrupar a tales bandas en un movimiento homogéneo resulta algo falsa si se tiene en cuenta que cada una de ellas se alimentó de estímulos musicales muy distintos. Mientras Soft Cell recupera las bases del soul de los años 60, Heaven 17 y Yazoo se centrarían en la reinterpretación del funky y la música bailable. The Human League pasará por diversas etapas, de la canción experimental [1978-1980, el mejor periodo del grupo] a la suavización de los sonidos electrónicos a través de unas melodías más comerciales. Ultravox sufrirá un proceso parecido, pero cuando ellos ya han completado su fase más creativa [1980-1982], Depeche Mode inicia una reconversión de la sonoridad electrónica con su LP Speak and Spell [1981]. Orchestral Maneuvres in the Dark fijará sus intenciones en una melodía asequible y John Foxx desarrollará toda una poética que lo llevará de un lado a otro hasta culminar en uno de los mejores albums de la época, The Garden [1981]. The Buggles, Talk Talk, Eurythmics, Thompson Twins o Simple Minds son otras bandas que integraron, en el pop de la primera mitad de los 80, los matices de unos arreglos de sintetizador más digeribles. Devo haría lo propio desde la latitud norteamericana, al igual que Alan Vega, inmerso en el underground de Nueva York, haría una reinterpretación del rock clásico a base de introducir elementos electrónicos a la base de sus canciones.

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El pop electrónico anglosajón tuvo en España una repercusión considerable al incorporarse el sintetizador al pop autóctono, pero sus resultados se harían más visibles en algunos grupos que intentaron llevar el sonido hasta sus ultimas consecuencias a través de la recepción del fenómeno de los nuevos romáticos. Luna, Azul y Negro, Glamour, Estación Victoria, Video, Farenheit 451, Tino Casal, Mecano y otros tantos fueron la respuesta al éxito que el tecno-pop estaba experimentando en las Islas Británicas. El caso de Aviador Dro, Esplendor Geométrico, Los Iniciados y Oviformia suponen un caso peculiar, pues su imaginería y referencias serían otras. Lo que cabe señalar al hilo de la masividad que alcanzaron los estilos de la música electrónica en los años 80 es que, a pesar de la disparidad de tendencias, las confluencias generaron una corriente de comercialización inusitada en relación al tipo de música que se esta produciendo en ese momento, más implicada en un pop-rock génerico. La movida madrileña, siguiendo nuestra tesis de que tan solo puede rastrearse desde un contexto más general o, en el peor de los casos, como etiqueta institucional aplicada a algunos grupúsculos artísticos publicitados desde diferentes canales más o menos oficiales, tendría en la música electrónica una trama en la que se evidenciaba un reciclaje de la experimentación pop volcada a la comercialización de sus resultados.

aviador dro, entre el panfleto y la caja de ritmos


Aviador Dro es una de las formaciones musicales paradigmáticas de principios de los 80. La recepción del pop electrónico en España pasa por sus cajas de ritmos y sintetizadores, en un momento en que los estilos de la nueva ola todavía se hallan bajo el influjo del punk y del power pop, y el rock urbano aún está mostrando su herencia melódica en otros grupos de creación reciente. Esas resonancias se verán alteradas con un rebajamiento de las guitarras, un rock suavizado que tendrá en Nacha Pop y Los Secretos dos emblemas musicales igual de fundamentales para comprender la evolución del campo musical de los años 80.

En el contexto de la movida madrileña, las tramas que provienen de la nueva ola y la patente anglosajona, ya sea por la vía del afterpunk, el rock underground, el tecno-pop o el rock siniestro, empiezan a disgregarse aún cuando la vivencia de la música juvenil se hace cada vez más visible como experiencia urbana colectiva. Sin embargo, las transformaciones en la música pop no se producen de manera espontánea. Más bien responden a una movilización generalizada de algunos elementos periféricos del campo musical, pero también a la implicación de las industrias de la cultura oficial y su acomodación a los cambios políticos y sociales de la época. Lo que se produce a principios de los 80 es una sintonización de la maquinaria institucional y la aportación de iniciativas independientes que, en combinación con el patrocinio publicitario de radios y programas televisivos, repercute en la necesidad de ampliar las infraestructuras del disco y la edición discográfica. De hecho, algunos grupos colaborarán de manera activa en la creación de esa industria, proporcionando una salida a otros tantos grupos que de otra forma dificilmente hubieran podido editar un disco. Esclarecidos fundará la discográfica Grabaciones Accidentales, Paralísis Permanente y Gabinete Caligari permanecerán vinculados durante algún tiempo a Tres Cipreses. Aviador Dro, ante la imposibilidad de grabar su primer LP con la casa discográfica que había publicado sus primeros singles, MoviePlay, fundará en 1982 Dro [Discos Radiactivos Organizados].

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Aviador Dro se convierte en una pieza fundamental en ese proceso expansivo. Musicalmente, el grupo ya supone un revulsivo en el panorama nacional desde su propio nacimiento. A pesar de que sus referentes inmediatos pueden rastrearse a través de los trabajos pioneros del grupo alemán Kraftwerk, la imagen irónica del grupo norteamericano Devo y las disidencias politico-musicales de The Residents, el trasfondo de su estilo imprime un eclecticismo que, en la primera escucha, queda solapado por los sintetizadores. Ese eclecticismo, que retoma las expectativas de las tonalidades punk despojadas de sus distorsiones y hace uso de las panorámicas visuales de las vanguardias históricas a través del manifiesto pseudopolítico y unas letras que ironizan con el pasado y el futuro, puede detectarse desde sus primeras maquetas y singles. La depuración del sonido Dro alcanzará su momento álgido a partir de la publicación en 1981 del EP Nuclear sí y del maxi-single de 1982 Programa en espiral, una de las canciones más originales e innovadoras de la música española de los últimos 30 años.

Siguiendo la estela de algunos movimientos de vanguardia de principios del siglo XX, el grupo va más allá del aspecto musical para esbozar una proclama revolucionaria que conjuga el programa futurista con el panfleto politico-visionario, casi al modo de un guión cinematográfico que solamente pudiera adquirir pleno sentido en base al ideal musical que han ido construyendo desde 1979. Ese ideal es, en muchos casos, humorístico, contradictorio o puramente estético. Perfila una realidad cinematográfica sobre su obra, lo que puede verse en la acumulación de panfletos con referencias retrofuturistas y una estética entresacada de las películas de ciencia ficción de serie B de los años 50. Alguien habrá de estudiar algún día cómo el grupo construye su imaginería a partir de retazos de esa cultura, pero lo que no está en el panfleto ya lo han dejado en la puesta en escena, en las letras de las canciones, una narrativa que ironiza con la propia política, un futuro imaginado y esa extraña manía de convertir la máquina en materia de utopias.

Web oficial de Aviador Dro: Mecanisburgo.
Web de Aviador Dro: Nuclear si. Con la biografía y discografía del grupo.

martes, 26 de junio de 2007

may en la sala rock-ola


Miguel Trillo, May en la sala Rock-Ola, 1982



Paraiso > Carolina (Y al final) | EP. Makoki (1983)
Alaska y los Pegamoides > Horror en el hipermercado (1980)
Alaska y Dinarama > Perlas ensangrentadas | LP. Canciones profanas (1983)
Betty Troupe > Ms20 | Maxi El vinilo (1983)
La Union > Lobo-Hombre en Paris | LP. Mil siluetas (1984)
Betty Troupe > El Vinilo | LP. Nuevos héroes (1984)
Charol > Sin dinero | Sng Sin dinero (1980)
Los secretos > ojos de perdida | LP. Algo mas (1983)
Los Modelos > gafas negras (1983, cancion de 1981, maqueta)

[Nota > En un primer momento la idea para este monográfico sobre la movida madrileña era ir subiendo, al mismo tiempo que se iban acumulando argumentos, anotaciones y premisas, las diversas discografías del movimiento, singles, EPs y algunos LPs imprescindibles. De momento, hemos descartado esta idea prefiriendo reunir breves antologías en la sección Playlist y centrar el monográfico en el texto y la iconografía de la época. No obstante, quisiera remitiros a un blog que está llevando a cabo una magnífica labor en la recuperación de vinilos pertenecientes a ese periodo. La nueva ola española de los 80 es un blog dedicado a poner a disposición del auditorio vinilos y rarezas, discos perdidos y nombres ya sabidos, pero sobre todo ofrece una arqueología musical de un periodo fundamental para comprender la música pop-rock de los últimos treinta años]

domingo, 24 de junio de 2007

portadas de la revista cairo

Los 30 números iniciales de la revista Cairo, pertenecientes a su primera etapa [1981-1984]. En este periodo, la revista lleva a cabo la importación y recepción de dibujantes clásicos europeos inscritos en la estética de la línea clara. Los dibujantes españoles más representativos dentro de la política editorial de Cairo serían Pere Joan, Daniel Torres, Miquel Beltrán, Montesol, Micharmut y Sento, cada uno de ellos con su propio registro estético y temático. Todos ellos se convertirían en autores de referencia del comic español.




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