El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


domingo, 22 de febrero de 2009

sueños de alcanfor 1988 (1)


Si muchos fanzines tuvieron o no relevancia en el momento en que fueron editados, es algo que no cambia su estatus documental. Sobre todo porque describen los espacios residuales de la cultura, los intersticios de un subterráneo. Es evidente que la mayoría no tuvieron ningún tipo de repercusión, más aún si su procedencia venia del lado de las periferias provinciales. Pero incluso en esos casos pueden encontrarse joyas estimables, brillantes, más o menos pulidas. Un ejemplo sería Sueños de Alcanfor, fanzine que se hacía entre la periferia albaceteña y Valencia, entre la ciudad esteparia y la ciudad moderna. A principios de los años 80, Valencia se había convertido en signo de modernidad, y muchas comarcas colindantes habían quedado circunscritas al influjo de sus resultados. Aparecido en 1985 e impreso en fotocopias de tamaño folio, combinaba lo literario, el comic y otras oportunidades musicales más o menos consistentes. Pero su más acaudalada característica sería precisamente su falta de complejos para exponer los temas y una estética que fluctuaba de un número a otro, como si en cada entrega se tratara de un fanzine distinto. Es en este numero de 1988 donde mejor se expresa lo musical a través de entrevistas a Malevaje, Alaska y Ferni (del grupo Gabinete Caligari), y en éstas se pueden extraer algunas conclusiones para una época ya acabada, un tiempo de derrumbe.

Sueños de Alcanfor nº 9, mayo 1988

Nota | Un gran amigo, Lou, me proporcionó este fanzine y otras revistas de esa época. Gracias Lou.

miércoles, 18 de febrero de 2009

sintonia cerebral 1983


Desde la portada ya se aprecia la crónica de estilos en mezcolanza, pero esa había sido precisamente la ley de muchos fanzines que habrían de conectar con los tiempos. Sintonía Cerebral, editado en Bilbao en los primeros años 80, recogía tanto las movidas locales como aquellas otras que procedían del lado anglosajón. Su línea editorial no tenía más motivo que hacer patente los hechos musicales sin deternese en su origen. Por eso vemos cavilar entrevistas a Aviador Dro, Monaguillosh o Lavabos Iturriaga, a lo que ha de sumarse crónicas sumarias y otros refritos de lectura rápida. Impagable la breve anotación del concierto que dieron las Vulpess en Rockola el 18 de mayo de 1983, semanas despues de la polémica propiciada en el programa de televisión Caja de Ritmos, dirigido por Carlos Tena. La historia ya es sobradamente conocida, y sin embargo.

Sintonía Cerebral nº 2, 1983

Nota | Gracias a José García, de la web Nuclear sí (dedicada a Aviador Dro), por hacerme llegar este fanzine.

 
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