El mar no interrumpe nada. Sigue su propia mecánica, sin más objeción que la que podría amontonarse en los ojos. En uno de mis libros preferidos* la evocación del mar funciona también como un reconocimiento tácito de un estado de cultura prominente, rico en esfuerzo y voluntad, tantas veces dibujado en los mapas. El mar ni siquiera exige esgrimir una certeza duradera, pues el oleaje lo impide, y lo advierte cuando en la costa, en las desembocaduras, el agua se arremolina hacia una dirección que, desde lo humano, podría mostrase aún más incomprensible. No es fácil adivinar esa imagen, pero sucumbimos a su caudal. Todo el mundo intenta llegar hasta el mar.



* Al aproximarse al Mediterráneo, elegimos ante todo un punto de partida: una costa o una escena, un puerto o un suceso, un periplo o un cuento. Luego, ya no importa tanto de dónde hayamos salido, cuenta más hasta dónde hemos llegado, qué hemos visto y cómo lo hemos visto. A veces, todos los mares parecen iguales, sobre todo cuando la travesía es larga. A veces, cada mar es diferente.

Fragmento inicial de Predrag Matvejevic, Breviario Mediterráneo, Anagrama, 1991 (ed. original 1987)


domingo, 24 de abril de 2011

Françoise Hardy EP 1962 Les temps de l'amour



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

Les temps de l'amour es el segundo EP publicado (1962) en la discografía de Françoise Hardy, un disco que prosigue la línea argumental y melódica de Tous les garçons et les filles. La recurrencia a los amores nostálgicos envuelve la imagen iconográfica de Fraçoise Hardy, fotográficamente expresada por Jean Marie Perier en muchas portadas de sus discos y retratos de los años 60.

Françoise Hardy EP 1962 Les temps de l'amour

Françoise Hardy EP 1962 Tous les garçons et les filles



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

Françoise Hardy fue la voz divergente del colorismo ye-ye que otras cantantes habían asimilado como un estigma inevitable de la época. Ese distanciamiento vendría dado por un tono tendente al relajamiento de las formas pop mediadas por intervención de algunos elementos de la melancolía o el romanticismo, contrapunto a la euforia ritmica de la feminidad que se estaba imponiendo en el contexto musical a principios de los 60, en Francia. La distingue además su participación en la composición de muchas de sus canciones, hecho que su discográfica (Vogue) no supo aprovechar en toda su dimensión. Un error de visión que, al menos en sus primeros discos, hasta 1967 o 1968, revierte sobre la escasa profundidad de los arreglos y la endeble elaboración del acompañamiento instrumental. A pesar de ello, con este primer EP (1962 Vogue), Françoise Hardy se convierte en una referencia de la modernidad y en una de las figuras transformativas de la tipología de la mujer-cantante, provocando una ruptura respecto a la década anterior. El tema principal, Tous les garçons et les filles, detalla ese momento de cambio generacional a través de una historia de amor y soledad confrontada a la felicidad juvenil de esos años inaugurales.

Françoise Hardy EP 1962 Tous les garçons et les filles

viernes, 22 de abril de 2011

marta castro, o una pin-up para el siglo XXI


Un destello en la blogoesfera me hace caer en la cuenta de que no toda virtualidad ha de estar sostenida por la indeterminación de algo que nunca existirá. La cuestión de fondo ya no se arremolina entre el ser y el no ser, sino en aquella otra azotea que nos permite avalanzarnos sobre otros dilemas más contemporáneos: Ser o no ser, esa es la opción, concepto acaso más afín a las derivas modernas y al balance psicológico del individuo ante la incertidumbre de sus maniobras con el destino. No es que hayamos de referirnos al teatro clásico para adelantar aquella otra premisa según la cual Internet principia mecanismos de identidad individual y colectiva que, con anterioridad a su existencia, se hallaban inmersos en recodos de nuestra psicología posponiendo la fantasía de ser otro. Hoy cualquiera puede inventarse un perfil, aún cuando la dificultad y, por extensión, la complejidad real, consistiría en formularse una identidad en base al deseo, precisamente, de ser otro. El arte juega con esa posibilidad, la transgrede. Internet la pone al servicio del usuario y sus comunidades. Incluso en ocasiones vemos cómo el artista se proyecta por esa vía de comunicación ya no sólo con la intención de difundir su obra, sino también como un modo de expresar una nueva identidad.

La fotógrafa catalana Marta Castro se desdobla para hacernos reflexionar sobre esa posibilidad. De nuevo el arte recurre al personaje que se interpone sobre la persona real para decirnos su verdad. Marta es Kahlo, y todo lo que parece desprenderse de su personaje es el intento por explicar al mundo, a sí misma, que uno tambien puede rehacerse en mil historias. Sus autorretratos son pedazos de una narración que siempre permanecerá inconclusa porque esa existencia, que ha dejado de ser virtual para tomar forma en el cuerpo de la mujer, puede contarse de muchas maneras. Y he aquí que su obra, es decir, el personaje que pueblan sus fotografías, transmitido fundamentalmente desde el ciberespacio, posee una biografía propia.


La narración nos dice que el personaje, Kahlo, vuelve a un ideal de belleza que había quedado sepultado entre las grietas de la cultura popular, lo subvierte, le proporciona el halo contemporáneo con las debidas interferencias de un mosaico cultural incorporado a la gestualidad de su figura. Ahi están sus referencias a las pin-up de los años 40 y 50, su regreso al porte cinematográfico de Louis Brooks filtrado en la década de los 60 por Anna Karina y su intempestiva carnalidad, sus referencias al cómic de Guido Crepax y su personaje más significativo, Valentina, a Frida Kahlo y Betty Page en su posición de mujeres fuertes que exponen sus fisuras sin rubor, al surrealismo y otros dadaísmos más inocentes, a la música de Peggy Lee, al rosa y al carmín, al mensaje icónico y a aquellas maniobras del kitch que en su boca sólo podría representar el estado en que se mueven los objetos que la rodean. No hablamos del kitch como una figura estética despectiva, trivializada, sino como el añadido esteticista de un universo que conjuga la carga emocional del autorretrato y lo banal, el culturalismo y los bordes de otras estéticas más abizarradas.

En definitiva, una nueva forma de representar el erotismo femenino y la aparente trivialidad de algunas posturas. Si su manifestación corporal viene determinada por las reminiscencias al erotismo de las postales y la publicidad de los años 40 y 50, igualmente reconocible se nos muestra su carga psicológica puesta en superficie a través de una gestualidad de carácter cinematográfico, pero tambien con el envoltorio cultural con el que ha decidido arropar su mundo. La forma de modelar el autorretrato, es decir, el cisma que Kahlo abre en cada escena, es un elemento más en la trama de sus composiciones. El decorado y el fondo de algunas de sus fotografías también nos descubren partes del autorretrato. Las propias motivaciones de Kahlo quedan grabadas en él. Fondos intercambiables. Incluso a veces parecen superponerse al cuerpo, una vía en la piel por donde llegar a una forma especial de belleza, sin desnudarse del todo, mostrando que el cuerpo lleva una insignia que no ha de ser expuesta. Y lo va escribiendo con el comic-strip, con las texturas aplicadas como un tatuaje, con la frase que acentúa la rebeldía inocente de quien mira por primera vez el mundo, con la timidez y la valentía de quien reconoce que cualquier movimiento es efímero pero la piel es el fondo, la intemperie. Marta Castro, Kahlo, consigue lo más difícil, hacer creible ese relato.

miércoles, 20 de abril de 2011

el oportunista

La realidad no se resuelve unicamente en los datos, pero siempre habrá gente que revierta las palabras y explote su posición de privilegio. Eso me trae a la memoria una canción de la que ya se ha escrito aquí alguna otra ocasión (L’opportuniste), compuesta por Jacques Lanzmann e interpretada por el mayor cantante que, desde mi punto de vista, ha dado Francia: Jacques Dutronc. La canción se editaría en un LP memorable, tras los acontecimientos de mayo de 1968. Dutronc se adelantaba a su tiempo una vez más, exponiendo la piltrafa ideológica de una figura social que ha sido poco estudiada. El oportunista no sólo opera en el ámbito de la política: es el sujeto social camuflado bajo la tela del disfraz, cuya máxima propiciatoria podría resumirse en la idea de beneficio potencial, propio: su voluntad, acciones y expectativas están depositadas en el rendimiento de sus escaramuzas (económico, social, político, amoroso) y en el rédito sobre el otro. Nunca dice lo que piensa y piensa lo que nunca se atrevería a expresar: un tipo socialmente difuso. Dutronc relata, desde la crítica cultural, la psicología del oportunista remarcada por el mayo francés. Hoy el oportunista, en plena democracia, se acoje a la coartada de la vocación para suscribir su ascenso en la política y exigir el premio, pero el viento.

Y añado la abreviatura de dos posts que escribi para el monográfico de música Ye-Ye, hace ya. Dutronc en la cabecera y sus canciones pululando entre los renglones.

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1966. Las ye-ye girls siguen ocupando el pedestal de los adolescentes franceses y el pop inicia timidamente sus improperios hacia la canción protesta, aunque Jacques Dutronc. Otro renovador de la música francesa. Lo vemos en algunas composiciones para Françoise Hardy de 1962 (Le temps de l'amour) y de 1964 (Va pas prendre un tambour), hasta que en 1966 publica sus primeros vinilos recuperando la tradición que viene de Brassens, o sea, el lirismo irónico, la impostura ideológica y la sátira social. No queda ahí. Recapitula tradiciones, las agita. Reconcilia cosas distintas, Trenet, Dylan, el music-hall, Chevalier, la guitarra eléctrica, el crooner a la francesa, la psicodelia. Es el gran cronista-cantante de mediados de los 60, con toda clase de personajes recorriendo sus canciones como si ya no correspondieran a ese decenio. Le da a la segunda parte de la década el tono irónico que el ye-ye no supo darle a la primera. La revolución de mayo del 68 está próxima, pero Dutronc ya se había acercado a ella dos años antes con la media sonrisa levantando adoquines bajo unas letras entresecadas de la actualidad y sus paradojas. L'oppportuniste, canción de 1968, es la síntesis de todo lo que había cantado desde 1966. Su personalidad irónica rivaliza incluso con aquellos que ostentarán la bandera del compromiso.

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Insustituible renovador de la sonrisa cuando la canción ye-ye y el patronaje de la minifalda ya habían revolucionado la imagen de la mujer para volcarla despues sobre nuevos estereotipos. Todo en apenas cinco años. Los años 70 iban a olvidar las constataciones iconográficas que, para bien o para mal, se habían fraguado en el ye-ye, pero la caducidad no reside en que el producto se quede obsoleto sino en la necesidad de imprimir nuevas vivencias de consumo. Jacques Dutronc, antes de aquellas otras revoluciones del mayo francés, ya dejó en sus letras un dietario de crítica cultural, todo el soporte para una contestación. Lo hizo además mezclando tradición y modernidad, volviendo al music-hall y a la chanson, incorporando el sonido Dylan y la tonalidad del jazz, una psicodelia tamizada por su afán de narrar la realidad y todas las variantes sobre las que se puede contar una historia de amor en medio de la revolución. Por eso sus canciones de mediados de los 60 retratan ese tiempo de la única manera posible, para superarla desde la ironía.

Jacques Dutronc > L'opportuniste. 1968 (video)
Jacques Dutronc > L'opportuniste. Paris, 1992 (video)

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El video original de L'opportuniste encauza los motivos del pop aumentados por la lente colorista de los chicles Ye-Ye para luego contraponerlos a una puesta en escena que simboliza los engranajes del sistema capitalista. Dutronc reformula, de hecho, el componente escenográfico del Ye-Ye en un contexto de significados distintos: go.go's y color, movimientos de la psicodelia hippy y organigramas que terminarían mostrando la forma tópica de aclarar una década que llega a su fin y lucha por mantener intacta su iconografía. Dutronc los utiliza precisamente desde la óptica de la paradoja, en un mundo que ya no admite los colores-pastel del ye-ye. Pero su destreza para mostrar los simbolos polivalentes va más alla de la evidencia. Hay un momento en el video en el que, subido a la maquinaria, una rueda blanca gira a su derecha. La rueda, en constante movimiento, representa a todos aquellos que habían utilizado el emblema anarquista como coartada para prosperar en el ámbito de la política.

martes, 19 de abril de 2011

fotografia & hibridos



La fotografia se está reconduciendo hacia un método híbrido de generación de imágenes, donde se interponen los usos tradicionales (incluida la fotografía digital) y técnicas digitales de modelación 3D. Richard Kolker asimila el caudal sintético de los metaversos al estilo de Second Life. Así explica el procedimiento:

Mi trabajo explora la manera en que nos involucramos con la realidad virtual y el escapismo. A diferencia de la narrativa vicaria de una película o una novela, la inmersión en primera persona de un juego de ordenador y un mundo virtual en línea nos permite implicarnos emocional y socialmente en una dimensión alternativa a nuestra vida física familiar. El participante podrá disfrutar de una gratificante y satisfactoria existencia virtual, libre de muchas de las dificultades e incertidumbres que hacen de la vida real algo tan estresante.

Las imágenes se construyen utilizando una combinación de fotografía tradicional y ltécnicas de modelado 3D de la industria de los videojuegos. Pero en lugar de representar la fantasía escapista buscada en el mundo online, reflejan la naturaleza más mundana de la vida cotidiana del jugador.

lunes, 18 de abril de 2011

Los Cinco Latinos EP 1959 La maquina tragamonedas



La canción principal de este EP de 1959, La máquina tragamonedas, describe la importancia que el jukebox había ido adquiriendo ya a finales de los años 50, con una letra que lo vincula a momentos soñados, la felicidad, y el amor. Todas las canciones fueron extraidas de su segundo LP Dimelo tú (1959).

Los Cinco Latinos EP 1959 La maquina tragamonedas

Los Cinco Latinos EP 1959 Dimelo tu



En parte, la integración de los ritmos bailables que fueron desembocando hacia el pop de los 60, en España, procedía de Los Cinco Latinos, grupo vocal argentino que había asimilado los éxitos de The Platters adoptando al castellano su estilo duduá. A la altura de 1959, tanto Los Cinco Latinos como el Dúo Dinámico conforman la novedad de una línea estética-musical expresamente dirigida a la juventud. Desde el punto de vista de los vinilos, mientras el conjunto argentino imprime renovación y modernidad a través de las portadas diseñadas por José Bort, el dúo español compuesto por Manuel de la Calva y Ramón Arcusa utiliza el impacto colorista en escenas cotidianas captadas por la cámara de Deu Casas. Ambos inician la fenomenología fan en el mercado español, fijando al mismo tiempo los cánones del rock and roll hispano. Los Cinco Latinos, con la voz de Estela Raval en el primer plano, atiende precisamente al deseo de abrir la música a nuevas cohortes juveniles. Este EP de 1959 contiene ya todos los ingredientes estilísticos del grupo: romanticismo, melodías basadas en la conjugación de las voces, bases duduá, proyección combinada de los instrumentos de cuerda y viento, femenización de las influencias del rock and roll, etc. Dimelo tú, una de las primeras baladas compuesta por autores sudamericanos con una marcada intención duduá, sintetiza el valor musical de Los Cinco Latinos y su herencia durante toda la década de los 60

Los Cinco Latinos EP 1959 Dimelo tu

domingo, 17 de abril de 2011

second floor



Aunque en el segundo piso las cosas podrían suceder de un modo similar a como las hubiéramos imaginado, el ilustrador inglés Rod Hunt hace la composición de lugar con la misma desenvoltura con que descorre las cortinas de la ventana para que detallemos nuestra propia existencia. No es que recabe en los motivos de un misterio o nos descubra novedades inconclusas. Más bien agolpa circunstancias reconocibles colocándolas en la porción del espacio urbano idóneo, y lo hace con la línea clara y minuciosa de un observador que mide el milímetro. Sus ilustraciones desvelan un mundo que ya nos es conocido, pero lo dota de una visión acumulativa, organizada.

Su universo vectorial retoma referentes que bien pudieran alejarse de su propio estilo. Cuando acude al retrofuturo y a las películas de ciencia-ficción de los 50 no es para hacer una relectura revivalista de su estampa estética, sino para integrar un estilo narrativo en el mapa y ordenar todas las partes de la composición. Lo mismo podría decirse de su acercamiento a las cubiertas de libros de pulp fiction o a pintores hasta cierto punto costumbrista como Edward Hopper: el vector impone su forma sin renunciar a otros aspectos visuales de la cultura popular, ejemplo de que sus exigencias redundan en la constatación de un estilo coherente con todas las esquinas y pasos de cebra que quisiera describir. Pero sus panorámicas urbanas poseen el estigma estético de un mundo virtual (Habbo, Second Life). La cuestion de fondo reside en saber si en esos mundos la perfección es factible.

sábado, 16 de abril de 2011

frialdad




Mandi Gavois | Viller Varumo | Jose Javier Serrano

La frialdad está infravalorada. Al fiarnos de la temperatura del color, aquellas gamas que vienen del deshielo infunden una aparente distancia respecto a lo que la emoción receta. Vengo a fijarme en algunos fotógrafos que, sin entrar en la destreza de la calidez, buscan la forma interior. La noticia aquí está en el sentido: el sentimiento también se restituye en la andanza de dos piezas inamovibles.

El hieratismo indica también permutación, casi tan sutil como la que despieza en sus retratos el fotógrafo finlandes Ville Varumo. Quizá sea que el frío se adhiere a la piel como un ingrediente permeable, pero tras el cristal de la ventana de un coche nada parece advertir que el conductor haya vivido una experiencia insólita. Mandi Gavois, desde Estocolmo, impregna la figura de algo inerte, un momento de tránsito que aboca al espectador al desconocimiento absoluto. Algo similar se vuelca en la simetría. La perfección siempre está en el encuadre, tal como parece expresarlo Jose Javier Serrano en sus panorámicas del metro de Madrid. Hieratismo, simetria o deshielo, palabras que en alguna medida se desentienden del concepto apasionado de la imagen sin que por ello tenga que estrecharse una actitud vinculante con la inanición del sentimiento más humano. Es una cuestión de cálculo: incluso la quietud radical abarca al sujeto.

jueves, 14 de abril de 2011

Lucienne Delyle EP 1959 Les flons du bal



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

Si algo caracteriza a Lucienne Delyle (1917-1962) es su capacidad para adaptarse a estilos muy distintos. En este EP de 1959 se aprecia claramente ese versículo, pasando de la escuela de Edith Piaf en Les flons du bal y Aprends moi toutes ces choses a las cadencias jazzisticas de la chanson francesa al estilo de Boris Vian. Esta última apreciación quizá pueda parecer extraña si intentamos compararla al milímetro, pero en el trasfondo de Ah ça c'est beau, incluso de T'as dans les yeux, está la letanía de canciones como Je suis snob y Je bois, interpretadas por Vian. La base siempre es la misma: Charles Trenet, auténtico renovador de la canción francesa en el tránsito que va de Maurice Chevalier a la modernidad. Por ejemplo, podría hacerse una lectura musical de Serge Gainsbourg (otro gran innovador) a partir de las aportaciones de Trenet. Pero esa es otra historia.

Lucienne Delyle EP 1959 Les flons du bal

miércoles, 13 de abril de 2011

el detective y la muerte


Laura (1944, de Otto Preminger) y Vértigo (1958, de Alfred Hitchcock) tienen algo en común y mucho del leivmotiv que atenaza al oficio del detective en la serie chandleriana a partir de la publicación de The big sleep en 1939, salvando las distancias en el estilo visual y el método con que han sido tratadas sus novelas y su personaje central, el detective Philip Marlowe, en la pantalla. Cada una, desde una narrativa propia y original, indaga en la parte dramática de una puesta en escena que desparrama en cada rincón una pequeña novedad kafkiana hecha de retazos surreales con la talla de un detective en el centro.

El detective es una de las figuras del siglo XX que, a diferencia de otras, adquiere su espacio emblemático en el cine y la literatura. Como arquetipo nato (en la ficción, pero portador de rasgos mitificables en el estricto ámbito de lo social), su consistencia y posible maleabilidad se debe a la perfecta incursión de sus recursos indagatorios y discursivos en una trama oscurecida por un enigma. En su representación clásica el detective es, a la vez que el mensajero del saber o el enunciante de pesquisas y hallazgos, el sujeto desinflado por debajo de su propia razón. El detective se aniquila como sujeto deseante, sometiéndose a la lógica racional y a los métodos de la investigación. Tal son las máscaras de Sherlock Holmes, Poirot, el padre Brown, e incluso Maigret, que en los 40 y 50 renueva el clasicismo detectivesco por un poco de humanismo retórico.


La incursión de la novela de serie negra en el cine de Hollywood hace del artificio estético un elemento ambivalente sobre el que el Gimp (el truco de realzar lo ordinario con una pirueta increible, Manny Farber) almacena un narcisismo masivo, hasta el punto que las nuevas películas de serie negra (paradigma primerizo es El Halcón Maltés, 1941, de John Ford) enfatizan una intersubjetividad trágica entre los personajes-protagonistas. El resultado es una pléyade de héroes grandilocuentes abocados a lo que parece una inevitable cita con el destino. Para cada uno (valgan como muestra los de Goodis, Hammet, Chandler o Hadley Chase) la trama policiaca determina sus estados de ánimo y su relación con la muerte: el detective se convierte en un sujeto necrofílico. Ejemplos de esta premisa serían Laura y Vértigo, películas que de manera distinta asocian el amor y la muerte, la realidad y lo onírico, donde la figura del detective queda enmarcada en una puesta en escena alucinatoria.

martes, 12 de abril de 2011

¿quien ha visto a vrno?





lunes, 11 de abril de 2011

Cliff Richard and The Shadows EP 1962 The young ones



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

Hoy guardamos de Cliff Richard una imagen un tanto edulcorada, pero no hay que olvidar que a finales de los 50 y principios de los 60 su sonido causó sensación entre los jóvenes de la época. Sus primeros discos (1958) levantaron un puente entre el rock & roll y el pop británico que empezaría a destellar con The Beatles a partir de 1962. Junto a The Shadows, Richard captaría el advenimiento de los nuevos tiempos a través de la conexión musical con una masa juvenil que demandaba otros ritmos. Este EP de 1962 explica tanto la latitud del rock & roll como los designios ya cercanos del pop-beat. Mientras We say Yeah y Mumblin' mosie aplican una intermediación basada en el rythm & blues, The young ones y Theme for a dream deciden algunas fórmulas de la balada-pop de los años 60.

Cliff Richard and The Shadows EP 1962 The young ones

domingo, 10 de abril de 2011

alvyn toffler: consumidores de cultura 1964


Entre quienes se hacen eco de la acusación de que la cultura norteamericana se halla en decadencia se encuentran los partidarios de la cultura de élites. Ellos afirman que el arte fue siempre el dominio privado de una élite, y que sus niveles de excelencia necesariamente declinan cuando su difusión va más allá de esa élite. El crecimiento del consumo de cultura (es decir, el surgimiento de un interés público masivo por las artes) amenaza con hundir a la élite, o ya lo ha hecho. Por lo tanto, cuanto mayor sea el número de norteamericanos que demuestren interés por la música, el teatro, la danza, la pintura o la poesía, más seguro es que los criterios de excelencia desarrollados por una élite culta serán pisoteados por una chusma de ansiosos ignorantes.

El sumo sacerdote de la ideología del arte para la élite, ese insinuante moscardón de Dwight McDonald, se lamenta de que: "Mientras antes la alta cultura podía dirigirse solamente a los cognoscenti, ahora debe tomar en cuenta a los ignoscenti (...). Si dispusiéramos de una élite cultural claramente definida, las masas podrían tener su kitsch, las clases altas su Alta Cultura, y todos estaríamos contentos". Los partidarios de la élite declaran que el actual consumidor de cultura condena el arte a la mediocridad y que, en consecuencia, la aparición de la cultura de consumo inevitablemente conduce al deterioro de las artes de los Estados Unidos.


(Fragmento de Alvin Toffler, Los consumidores de cultura, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1967, p. 13. Edición original en inglés 1964, posiblemente el mejor trabajo de Toffler, centrado en el análisis económico y sociológico del consumidor en relacion a las artes)

sábado, 9 de abril de 2011

Gigliola Cinquetti EP 1966 Dio come ti amo



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

En la década de los 50 y 60, el Festival de San Remo era un referente indiscutible de la canción italiana, un modelo exportable al resto de Europa que influiría en el devenir melódico de cantantes de otras nacionalidades. En 1966, Domenico Modugno y Gigliola Cinquetti se alzan con el primer premio con Dio come ti amo, canción compuesta por Modugno y extraida de una película con título homónimo protagonizada por la propia Gigliola Cinquetti. Este EP de 1966, editado en España por Hispavox, recoge la versión original interpretada en la película. El tema, concentrado en el estilo que Modugno imprimiría a algunas composiciones de esa época, contrapone una letra que describe la celebración amorosa y una melodía fundamentada en el drama de la distancia.

Gigliola Cinquetti EP 1966 Dio come ti amo

viernes, 8 de abril de 2011

marcel cerdan en el cuadrilatero


Marcel Cerdan

Los ejemplos ya no convienen para realzar instantes inoportunos. Amoldar un recurso acomodaticio para explicar una idea es la trampa mortal de la deducción. Lo vengo a decir porque en la investigación es mejor golpear que retirar el brazo para culminar una trayectoria, una fórmula. La consecuencia más probable es el desahucio institucional, entendiendo que el protocolo cientifico propiciará maneras dudosas para imponer un teoría. En el cuadrilatero las reglas determinan la creencia de que habrá un vencedor, pero los movimientos del boxeador sostienen un modelo ético mucho más enérgico. El objetivo no es derribar al contrincante, sino dominar el cuadrilátero. Ese espacio reducido y medido por la regla es infinito en el movimiento. El golpe es solo una aclarición metodológica.

domingo, 3 de abril de 2011

Colette Dereal EP 1964 Je serai la



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

EP de 1964 de Colette Dereal, actriz-cantante francesa que, como otras tantas de su generación, consolidaría su carrera en los años 50 para llegar a la década siguiente con cierta imposibilidad para adaptarse a los nuevas estéticas. Mujeres entre dos mundos. Los años 60, en el contexto de la cultura Ye-Ye, habían derrumbado aquella iconografía femenina, tan bien plasmada por nombres como Caterina Valente, Dalida, Catherine Sauvage, Michele Arnaud o la misma Colette Dereal, muchas de ellas formadas bajo el influjo de Edith Piaf. Otras harían el amago de reactualizar su sonido vocal, pero las formas modernas de aplicar el color-pop iban a ser abanderadas por intérpretes más jóvenes. En un post de 2007, aparece el esbozo de esa navegación-entre-décadas. La voz de Dereal apacigua el paso, pero todavía se detecta en ella la sonoridad afectada de los 50. Esta idea queda perfectamente plasmada en dos temas, Je serai la y Moi. Ambos se refieren a una musicalidad que ya no encaja con la juventud, un clasicismo que la cancion fracesa olvidaría e iría recuperando en los años siguientes como estrato patrimonial de su cultura. Ambos temas, por cierto, magníficos.

Colette Dereal EP 1964 Je serai la

sábado, 2 de abril de 2011

Mina EP 1967 Sono come tu mi vuoi



Asi se fundo Carnaby Street inaugura otro apartado bajo la denominación Archivos de arqueología cultural, una nueva sección dedicada al vinilo y la música moderna de ayer y de hoy. Todos los archivos son digitalizados directamente de los vinilos originales. La carpeta (descargable desde el link correspondiente incluido en cada post) contiene los archivos musicales, la portada y contraportada del disco original y, según el caso, otros archivos adicionales.

Este EP de cuatro canciones se editó en España en 1967 bajo el sello discográfico Beltter, sin embargo tanto la portada como la canción principal (Sono come tu mi vuoi) provienen de un single publicado el año anterior en Italia. Todas las canciones están firmadas por Canfora-Wertmuller. Bruno Canfora es uno de los creadores indiscutibles de la canción italiana de los años 60, colaborando con intérpretes de la talla de Rita Pavove, Ornella Vanoni, Mina y Domenico Modugno.

Este EP es un ejemplo característico del tipo de melodía-balada que Mina había empezado a desarrollar a partir de la segunda mitad de los 60. Su voz profundiza en los matices dramáticos sin forzar piruetas vocales, buscando más bien su acomodo natural en un modelo interpretativo cuyo apoyo legítimo se centra en la orquestación de los temas.

Mina EP 1967 Sono come tu mi vuoi

 
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