martes, 25 de noviembre de 2008

el arte de caer aparte




Si una piscina es por defecto un recinto colocado para el ocio al modo de un fragmento de aquello que nunca podremos abarcar, el mar, entonces la zambullida es un momento de reparación. Lo mismo podría decirse del jardín en relación al paraje inhóspito. El hombre siempre ha intentado ordenar el mundo bajo un patrón racionalista dándole forma con la escuadra y sus ejes. Pero lo que ahora conviene evidenciar, si hablamos de piscinas, es que la caida siempre demuestra que en el intervalo que transcurre entre el salto y su final nada puede ser previsto. El movimiento en el arte es un concepto relativamente reciente. David Hockney lo explica en A bigger Splash (1967), al igual que lo había hecho mucho antes Marcel Duchamp con Desnudo descendiendo una escalera (1911). La diferencia es que Hockney utiliza la cinematografía y Duchamp prefiere mostrarlo estéticamente. Podemos pensar incluso que ese salto tendrá consecuencias irreparables. Lo sabemos por la salpicadura, pero también por todo aquello que no vemos: el interior de la casa. Como en las mejores películas, lo que hace avanzar la narración nunca está expuesto a los ojos del espectador.

Nota 1 | Quisiera pensar que en este blog ha ocurrido lo mismo.

Nota 2 | La primera imagen es, por supuesto, un recurso estilístico.

 
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